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    Palacio de Gobierno
    Palacio de Gobierno

    Construcción de estilo neoclásico, conocida como Palacio de Las Águilas o Palacio de Los Cóndores.

    Fue fundado en el sitio que ocuparon al norte de la llamada entonces plaza Mayor, un caserón que servía de cárcel y, a la vez, Casa Municipal, además de una casa particular de los presbíteros José María Angulo y Juan de Dios Castro y del señor Manuel Iriarte Lezama.

    La construcción se inició a principios de 1.841, en el gobierno del general José Escolástico Andrade, cuyo plano fue levantado por el teniente de ingenieros Olegario Meneses, pero sólo se terminaron los trabajos en 1.868, durante el gobierno del general Jorge Sutherland quien inauguró el cuerpo principal y delantero del edificio el 23 de abril de ese año con grandes festividades y la puerta principal del palacio fue abierta con una llave de oro. 

    Más tarde se continuó el segundo cuerpo que concluyó el general Manuel Ayala, 49 años después del inicio de la construcción (1.890). En 1.927 se realizó la remodelación más importante del edificio, modificándose el frente, colocando los grandes cóndores en actitud de levantar el vuelo en los extremos del barandal del tejado, que dio origen a su nombre, y fueron obra del artista Hermes Romero Villalobos; también fue reconstruido y decorado el jardín interior del Palacio que se llamó Patio de los Leones, donde una fuente situada en el centro estaba compuesta de dos leones de cuyas bocas salía un chorro de agua; se reemplazó la vetusta escalera de madera y mampostería por una robusta y airosa escalera de granito que ponía en comunicación la planta baja y el segundo piso. Se amoblaron todas las dependencias, especialmente el despacho y recibo presidencial y el salón de recepciones para los cuales se importaron muebles, vitrinas, estantes y alfombras traídos de Alemania. 

    Esta remodelación fue realizada durante la administración del general Vincencio Pérez Soto y fue inaugurada el 19 de febrero de 1.928; fecha que fue comprobada documentalmente y no la que aparece en frontispicio del edificio, 19 de diciembre de 1.927; en la cornisa superior se estamparon en alto relieve el lema político «Viva Gómez y adelante» junto con la fecha de inauguración de la restauración del histórico edificio. 

    La última reforma se inició en 1.951 y duró diez años, en la cual se inutilizó el Patio de los Leones para construir oficinas con aire e iluminación artificiales que desnaturalizó el histórico Palacio de las Águilas, sin embargo, ha seguido siendo una de las edificaciones que le dan características propias e inconfundibles al centro de Maracaibo, con la Casa de Morales, el Palacio Legislativo, la Catedral, el teatro Baralt y otras desaparecidas actualmente. 

    El 12 de marzo de 1.981 se sustituyeron los cóndores, que se habían creído de bronce y eran de yeso, por unos de fibra de vidrio realizados por el artista Luciano Celli.

    El 7 de febrero de 1.986, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación lo declaró Monumento Histórico Nacional mediante decreto aparecido en la Gaceta Oficial No. 33.407, por su estilo neoclásico: arcos de media punta, columnas dóricas, estructuras sencillas, imponentes y simétricas, inmensas ventanas y monumental presencia de joya arquitectónica. Presidentes y gobernadores del estado han tenido allí su sede, entre dictaduras, revoluciones y democracias, como testigo mudo del poder político del Zulia.     

    Casa de la Capitulación
    Casa de la Capitulación

    Construcción de estilo neoclásico, conocida como Palacio de Las Águilas o Palacio de Los Cóndores.

    Fue fundado en el sitio que ocuparon al norte de la llamada entonces plaza Mayor, un caserón que servía de cárcel y, a la vez, Casa Municipal, además de una casa particular de los presbíteros José María Angulo y Juan de Dios Castro y del señor Manuel Iriarte Lezama.

    La construcción se inició a principios de 1.841, en el gobierno del general José Escolástico Andrade, cuyo plano fue levantado por el teniente de ingenieros Olegario Meneses, pero sólo se terminaron los trabajos en 1.868, durante el gobierno del general Jorge Sutherland quien inauguró el cuerpo principal y delantero del edificio el 23 de abril de ese año con grandes festividades y la puerta principal del palacio fue abierta con una llave de oro. 

    Más tarde se continuó el segundo cuerpo que concluyó el general Manuel Ayala, 49 años después del inicio de la construcción (1.890). En 1.927 se realizó la remodelación más importante del edificio, modificándose el frente, colocando los grandes cóndores en actitud de levantar el vuelo en los extremos del barandal del tejado, que dio origen a su nombre, y fueron obra del artista Hermes Romero Villalobos; también fue reconstruido y decorado el jardín interior del Palacio que se llamó Patio de los Leones, donde una fuente situada en el centro estaba compuesta de dos leones de cuyas bocas salía un chorro de agua; se reemplazó la vetusta escalera de madera y mampostería por una robusta y airosa escalera de granito que ponía en comunicación la planta baja y el segundo piso. Se amoblaron todas las dependencias, especialmente el despacho y recibo presidencial y el salón de recepciones para los cuales se importaron muebles, vitrinas, estantes y alfombras traídos de Alemania. 

    Esta remodelación fue realizada durante la administración del general Vincencio Pérez Soto y fue inaugurada el 19 de febrero de 1.928; fecha que fue comprobada documentalmente y no la que aparece en frontispicio del edificio, 19 de diciembre de 1.927; en la cornisa superior se estamparon en alto relieve el lema político «Viva Gómez y adelante» junto con la fecha de inauguración de la restauración del histórico edificio. 

    La última reforma se inició en 1.951 y duró diez años, en la cual se inutilizó el Patio de los Leones para construir oficinas con aire e iluminación artificiales que desnaturalizó el histórico Palacio de las Águilas, sin embargo, ha seguido siendo una de las edificaciones que le dan características propias e inconfundibles al centro de Maracaibo, con la Casa de Morales, el Palacio Legislativo, la Catedral, el teatro Baralt y otras desaparecidas actualmente. 

    El 12 de marzo de 1.981 se sustituyeron los cóndores, que se habían creído de bronce y eran de yeso, por unos de fibra de vidrio realizados por el artista Luciano Celli.

    El 7 de febrero de 1.986, la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación lo declaró Monumento Histórico Nacional mediante decreto aparecido en la Gaceta Oficial No. 33.407, por su estilo neoclásico: arcos de media punta, columnas dóricas, estructuras sencillas, imponentes y simétricas, inmensas ventanas y monumental presencia de joya arquitectónica. Presidentes y gobernadores del estado han tenido allí su sede, entre dictaduras, revoluciones y democracias, como testigo mudo del poder político del Zulia.     

    Plaza Bolívar de Maracaibo
    Plaza Bolívar de Maracaibo

    Toda ciudad fundada por los españoles debía tener una plaza Mayor según las leyes de Indias, que era el centro de la población, y a su alrededor se asentaban los principales edificios públicos del gobierno y el clero. También se llamó de San Sebastián, por ser el Patrono de la ciudad, y después de la Independencia. Se colocó en ella una pirámide con los nombres de los participantes en la intentona revolucionaria de la Escuela de Cristo y por ello a la plaza luego se le dio el nombre de plaza de la Pirámide.

     En 1.867, el gobernador Jorge Sutherland mandó a demoler la pirámide y levantó una columna para una estatua de El Libertador, pero por ser imperfecta, debió retirarse. En 1.873, el entonces gobernador Venancio Pulgar encargó al artista Carmelo Fernández concebir un parque en forma octogonal, con una glorieta en el centro, un cercado ornamental y alumbrado por 92 faroles en el interior y 14 en el exterior, además de cuatro estatuas de bronce simbolizando la agricultura, el comercio, la industria y la navegación o marina. Esa hermosa obra se llamó la plaza de la Concordia, a semejanza de la parisina, la cual se inauguró el 6 de diciembre de ese mismo año. 

    En 1.902, el escultor Eloy Palacios presentó a la sociedad Gloria al Semi-Dios de América, una propuesta para esculpir una estatua ecuestre de El Libertador la cual se pagó con donaciones del pueblo y grupos privados de la ciudad. Debía inaugurarse el 24 de julio de 1.904 pero no pudo realizarse así y fue el 1 de enero de 1.905 cuando se inauguró la estatua ecuestre del Padre de la Patria que le confirmó el nombre de plaza Bolívar. 

    En 1.929, el gobernador Vincencio Pérez Soto le hizo algunas reformas, bajándole el nivel y quitándole la baranda, la cual fue colocada por partes en la plaza del Buen Maestro, en el templo de San Felipe Neri y en el Garaje Municipal del Estado. En 1.973 se procedió a su renovación con motivo de los 150 años de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo. Los arquitectos encargados de la obra fueron Aquiles Asprino, Cecilia Ferrer y Elke Híuz.

    La nueva estructura dejó atrás la forma octogonal y cercado con verjas por una moderna con la construcción de jardineras.

    Catedral de San Pedro y San Pablo
     Catedral de San Pedro y San Pablo

    La Catedral de Maracaibo es la antigua iglesia matriz o iglesia parroquial mayor, dedicada a los apóstoles San Pedro y San Pablo. Como sabemos, la fundación de las ciudades de origen español durante la conquista contemplaba la iglesia como el centro piloto del poblado a cuyo alrededor se formaba toda la población; sin embargo, ninguna de las tres fundaciones de Maracaibo corresponde con la zona donde está ubicada hoy esa iglesia: la de Alfinger se hizo en la zona de Los Haticos (Cristo de Aranza), la de Alonso Pacheco en la zona de Cotorrera (Santa Lucía) y la de Maldonado, al parecer en el mismo o vecino lugar. La primitiva iglesia fue construida, hipotéticamente, a partir de la tercera fundación de Maracaibo, en 1.574, como una choza pajiza. No se conoce la fecha exacta de su reedificación, pero se sabe gracias a las relaciones pastorales del obispo Mariano Martí, que en 1.610 se inician los libros parroquiales de partidas de matrimonio, y por lo tanto ya debía haberse hecho la construcción, la cual sufrió algunas modificaciones en 1.717, cuando se cambió el techo de enea por tejas y se fabricó un altar dedicado a Nuestra Señora del Carmen por la devoción del gobernador Francisco de la Rocha Ferrer. 

    En los primeros años de 1.800 el gobernador Fernando Miyares ordenó su completa reedificación, labor dirigida por su hijo Carlos Miyares quien construyó la capilla del Sagrario, el frontispicio y presbiterio cubierto con bóveda de mampostería, pero quizás lo más importante fue la construcción de la capilla del Carmen, devoción de la familia Miyares-Mancebo. 

    En 1.813 el diputado a Cortes, José Domingo Rus, pidió su elevación a Catedral y la Regencia de España acordó la traslación de la sede episcopal de Mérida a Maracaibo y la conversión de la iglesia parroquial en Catedral, la cual recibió al obispo de Mérida de Maracaibo, Rafael Lasso de la Vega (1.817), quien siguió con las modificaciones, demolió la bóveda del presbiterio y la sustituyó por una techumbre de tipo piramidal, eliminó cuatro capillas laterales que estaban iniciadas y otros cambios; así, el 18 de abril de 1.818 consagró la nueva iglesia. En 1.821 el Congreso de la Gran Colombia decidió el regreso de la sede episcopal a Mérida y entonces volvió a ser iglesia parroquial mayor. 

    En la misa de Navidad de 1.849 se oyó el primer órgano en Maracaibo, estrenado por José Mármol Muñoz, quien más tarde dio clases al Presbítero Miguel A. Baralt para ser el organista de la iglesia. 

    En 1.858 se hacen nuevas transformaciones, entre ellas la torre y el reloj, obsequio de la Municipalidad de Maracaibo. Monseñor Castor Silva luchará por la creación de la diócesis del Zulia (1.897) y así de nuevo la iglesia volvió a ser Catedral con el Dr. Francisco Marvez como primer obispo; sin embargo, la vieja construcción no respondía a la jerarquía eclesiástica y se encargó al ingeniero Aurelio Beroes su modernización, quien conservó externamente sus características coloniales pero en el interior colocó arcos y ojivas simuladas, columnas de curarire con cemento y yeso, lo cual no se compaginaba con el estilo arquitectónico.

    La Catedral ha conservado muchos tesoros, sobre todo, la Santa Reliquia de Maracaibo o Cristo Negro, el corazón de monseñor Álvarez, las partidas de bautismo de Rafael Urdaneta y de Rafael María Baralt, así como los restos mortales de sacerdotes y obispos. Se conoce el orden de los curas párrocos de la iglesia matriz desde 1.737 hasta la actualidad. Para 1.965 la Catedral pasó a ser metropolitana, por ser sede de un arzobispado. Su última remodelación fue entre los años 1.972 y 1.977, por la empresa Apresur y el arquitecto Paolo D’Onghia, para devolverle su auténtica arquitectura colonial. 

    Es monumento histórico nacional según Gaceta Oficial No. 26.320 del 2 de agosto de 1.960 y “consta de tres naves con paredes de mampostería, columnas de madera con varas de piedra labrada, el techo de teja con madera en su interior. Las naves terminan en un número igual de capillas de las cuales, en la del medio está el presbiterio cubierto con una techumbre piramidal; a la banda del evangelio hay otras capillas y al extremo del frontispicio, una torre de tres cuerpos, de los cuales el primero sirve de bautisterio; a la banda de la epístola se encuentran otras tres capillas y tras las capillas cabeceras está la sacristía. Tiene diez altares laterales y una cúpula sobre el altar mayor. Sobre el primer cuerpo de la torre hay un reloj de cuatro esferas. Un enrejado de hierro circunda el cementerio situado al norte de la iglesia”, según la descripción del Instituto del Patrimonio Cultural. 

    Posee pinturas y tallas de madera donde destaca la escultura colonial de Nuestra Señora del Carmen, traída de México en 1.975; el Cristo Negro, tallado en madera, colocado sobre una cruz de plata de procedencia española que data de 1.600, y la Crucifixión de Jesús, aproximadamente de 1.800.

    Palacio legislativo
    Palacio legislativo

    Desde finales del siglo XVIII existió un edificio residencial de arquitectura semimorisca, frente a la plaza Mayor, construido por Rafael de Sulbarán, castellano de San Carlos y funcionario fiscal de jerarquía durante el gobierno colonial. Fue conocido con el nombre de El Chirimoyo, por el árbol que existía en su patio principal. Después de la guerra de Independencia tuvo diversos propietarios y al final fue adquirido por el gobierno del estado. Desde 1.885 se decidió derrumbarlo por su estado ruinoso a fin de construir una Escuela de Artes y Oficios, para lo cual se hizo un plano ejecutado por el Dr. Gregorio Fidel Méndez, pero no pudo llevarse a la realidad. Más tarde se abrió un concurso para un nuevo plano y fue elegido el del bachiller Manuel S. Soto. Se nombró una Junta de Fomento presidida por José Ignacio Valbuena; como director científico al mismo Manuel S. Soto; como maestro ejecutor a José María Camarillo y maestro ebanista Iván A. Cuenca. 

    La construcción se realizó en 100 días con 80 a 100 hombres y al costo total de 120.000 bolívares, sin incluir el valor de El Chirimoyo que fue cubierto por las administraciones de Bernardo Tinedo Velazco y Gregorio Fidel Méndez. Fue inaugurado el 24 de octubre de 1.888.  El edificio tenía 23 metros de frente por 50 de fondo con altura de 12 metros; su fachada era de orden dórico, estilo renacimiento, con tres partes: dos laterales cuadriláteras adornadas con pilastras y cornisas y una central con cuatro grandes columnas estriadas y témpano adornado. Fue asiento y sede de la Escuela de Artes y Oficios de Maracaibo. Allí se realizó la Primera Gran Exposición Seccional Permanente del centenario del natalicio del general Rafael Urdaneta (1.888), funcionó el Museo del Zulia y desde 1.889 el Ateneo del Zulia, en su planta alta. Más tarde, es erigido el edificio en Palacio Legislativo mediante decreto del presidente provisional del estado Zulia, Ramón Ayala, de fecha 29 de septiembre de 1.890, convirtiéndose en sede de la Asamblea Legislativa hasta la actualidad como Consejo Legislativo del Estado Zulia. En 1.929 había sido reconstruida y modernizada, se construyeron nuevas dependencias para la Imprenta del Estado y la Biblioteca Pública del estado, así como funcionaron allí tribunales de justicia y otras dependencias menores del Ejecutivo. Graziano Gasparini lo consideró “uno de los más armoniosos y representativos ejemplos de la arquitectura ecléctica de fines del siglo pasado”. 

    Fue declarado Monumento Histórico Nacional mediante Gaceta Oficial Nº 35.441 de fecha 14 de abril de 1.994. Sin embargo, estuvo a punto de ser demolido y ha sido remodelado en dos ocasiones, en la última de ellas, cambiando su patio interior y construyendo una majestuosa escalera central, en el período 1.995-1.996 de la gestión del diputado José Figueredo como presidente, quien lo inauguró el 21 de enero de 1.996. Ya anteriormente, el 19 de enero de 1.995, el presidente Guillermo Lugo Sarcos había colocado un busto del general Venancio Pulgar como “símbolo y expresión de la autonomía del Zulia”.

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